Cuando el abogado abre un caso, la primera cifra que lanza al aire funciona como un imán: todos los que escuchan empiezan a calibrar sus expectativas alrededor de ese número. Aquí no hay magia, hay psicología pura, y el término técnico es anclaje.
Primero, la parte demandante plantea una demanda con una cuantía inflada. Segundo, la defensa, al ver esa cifra, siente la presión de no quedarse atrás y responde con una contraoferta que, aunque razonable, sigue la pista del número inicial. Tercero, el juez, sin querer, toma esa ventana como referencia para medir la razonabilidad de los montos posteriores.
El problema es que, una vez que el ancla está plantada, cualquier intento de desviarse parece “irracional”. Los jurados, los mediadores y hasta los peritos internos se alinean inconscientemente con esa referencia. Aquí el truco está en romper la cadena antes de que se solidifique.
Una táctica brutal: presentar datos comparativos de casos semejantes, pero con montos mucho más bajos. Otra: usar la regla del “punto medio” para recalibrar la percepción del interlocutor. Y aquí está el detalle: la narrativa debe ser tan contundente que la cifra original se convierta en un mero eco.
Los medios, al reportar la cifra inicial, crean una burbuja mediática que refuerza el anclaje. Si el periodista menciona “una demanda de 2 millones”, el público ya ha interiorizado esa magnitud como la norma. Por eso, la gestión de la información es tan crucial como la argumentación legal.
En un caso reciente de negligencia médica, la parte demandante pidió 5 millones. La defensa, usando la técnica del desanclaje, presentó un estudio de 30 casos similares con promedios de 800 mil. El juez, tras la revisión, redujo la demanda a 1,2 millones. Si quieres profundizar en cómo el anclaje afecta a decisiones tan delicadas, revisa este artículo sobre anclaje cuotas apertura juicio.
Si vas a abrir un juicio, no lances la primera cifra como si fuera la única opción. Prepárate con métricas alternativas, controla la narrativa y, sobre todo, rompe el ancla antes de que el proceso se enfríe. Así evitarás que el sesgo decida por ti.